Hablamos con Xavier Mora, periodoncista, sobre salud periodontal

Xavier Mora es el doctor periodoncista de la Clínica Dental Galileu. Cinco años de experiencia en el centro que le han llevado a tratar con todo tipo de pacientes y casos relacionados problemas periodontales. Hablamos con él sobre salud de las encías, higiene bucodental y mucho más.

1.- ¿Puedes contarnos un poco quién eres, cuánto tiempo llevas trabajando en la Clínica y cómo se suele desarrollar tu día a día?

Me gradué en odontología en el 2007 y en el 2011 acabé mi especialidad de 3 años en periodoncia, cirugía e implantología oral. Hace más de 5 años que estoy colaborando con la Clínica Dental Galileu, donde me ocupo de tratar y diagnosticar todas las enfermedades que envuelven a los dientes y a los implantes (encías, huesos y ligamentos que unen el hueso al diente).

Se trata de poder dar salud a las encías y al hueso que da soporte a los dientes con tratamientos diversos: limpieza más profunda, quirúrgicos, añadir hueso, quitar hueso, quitar encía, añadir encía….. Soy como una “navaja suiza”.

2.- ¿Cuáles son los problemas periodontales más comunes y sus tratamientos?

El problema periodontal es el motivo número uno mundial de la pérdida de dientes. El problema periodontal número uno es la pérdida de hueso, hasta el punto de que el individuo puede llegar a perder los dientes.

En el 80% de pacientes con problemas periodontales que yo veo, el tratamiento que se da es un tratamiento para llevarlo a la salud y dejar de perder el hueso que aguanta el diente. El 20% restante acostumbran a ser problemas de encía. Problemas de pérdida de encía por traumatismo del cepillado, por llevar un piercing, por frenillo alto… Son problemas multifactoriales, pero más o menos el porcentaje de clientela que veo responde a esos dos problemas amplios.

La pérdida de soporte óseo y cómo llevarlo a su salud y el problema de pérdida de encía. Entonces explico cuáles son los mecanismos quirúrgicos para reponer la encía perdida.

3.- ¿Cómo podemos cuidar día a día de nuestras encías?

Básicamente, el mejor tratamiento es la prevención. De lo que se trata es de conocerse a uno mismo, de saber qué mecanismos higiénicos existen en el mercado, cómo utilizarlos y llevar un buen control de higiene oral diaria, además de higiene profesional periódica. En pacientes con salud cada 6 meses, en pacientes con gengivitis cada 4 meses y en pacientes con periodontitis cada 3 meses. De forma crónica y de por vida.

4.- ¿Es mejor utilizar un cepillo manual o uno eléctrico? ¿Qué tipo de enjuagues o pastas recomendarías?

Si me lo hubieras preguntado hace unos años te hubiera respondido que el uso de un cepillo manual y un eléctrico es el mismo siempre y cuando la técnica del cepillado manual sea la correcta.

Hoy diría práctiamente lo mismo, pero cabe destacar que la tecnología en los cepillos eléctricos ha mejorado muchísimo y es dificil mejorar el cepillado con una buena técnica de cepillado manual.

Pero si con el cepillado manual uno es capaz de controlar muy bien el acumulado de comida y de placa bacteriana, es igual e válido que uno eléctrico. Casi diría que no me mojo.

En cuanto a enjuagues y pastas dentales, hay que tener en cuenta que la publicidad nos avasalla a todas horas. Y en el fondo cualquier uso de mecanismo químico no deja de ser una ayuda extra, que no un ‘sustituto de’, es decir, se venden muchas veces enjuagues como sustitutos a mecanismos higiénicos interdentales porque llega a todas partes el líquido. Pero eso no es cierto. El enjuague es un producto químico que nos da un empujoncito pero no es sustitutivo a nada. podríamos mantener una buena salud sin uso de los mismos.

En cuanto a pasta de dientes es un poco lo mismo. Prácticamente cualquier pasta de dientes puede funcionar bien. Lo que necesitamos es un detergente y un aporte mineral que haga un poco de fricción, punto. Yo soy poco amante de aconsejar pastas de dientes específicas, y solo recomiendo uso específico de enjuagues en esos casos en los que el paciente tiene un problema activo y yo tengo que tratar ese problema. Como tratamiento crónico, solo lo recomiendo en casos muy concretos como hipersensibilidades o problemas de encía en personas que tiene susceptibilidad genética grande o patologías sistémicas que hacen que no pueda controlar ese problema de encía. O bien gente que tiene una dificultad física para poder mantener la higiene bucal correcta diariamente como parkinson o personas con problemas de movilidad.

En personas sanas no acostumbro a recomendar nada. Si bien hay gente que le gusta esa sensación de ‘boca mentolada’ o de ‘limpieza’, en ese caso que hagan lo que quieran.

5.- ¿Por qué crees que la gente ‘teme’ tanto ir al dentista? ¿Cómo trabajáis para acabar con este problema los profesionales?

Sí es cierto que hay mucha gente con este tipo de miedos, pero creo que es algo que afecta sobre todo a gente mayor, porque han tenido episodios traumáticos en casa del dentista durante muchos años. Yo creo que se está revirtiendo, de hecho, la gente joven no tiene ese miedo. No me encuentro a gente joven con ese ‘colapso mental’ o con un anclaje negativo mental hacia el dentista, hay muy pocos. Y si los hay, o han tenido una mala experiencia o tienen ya de por sí problemas psicológicos.

En cuanto a la gente adulta que tiene esa fobia, normalmente se intenta ir más poco a poco, se dan relajantes musculares para que estén más aturdidos… y cuando van viniendo con más confianza y van viendo que no se está tan mal, se a reduciendo esa dosis de relajante muscular y ya van viniendo sin ningún tipo de ayuda médica.

En caso de tratamientos largos o de un bloqueo muy severo, siempre tenemos la ayuda de un anestesista que puede venir a hacer una sedación consciente al consultorio para poder trabajar nosotros cómodos y para que el paciente también esté cómodo.

6.- Por último, ¿qué es lo que te hace sonreír?

Así como en la consulta puedo parecer muy serio o meticuloso, soy todo lo contrario. Soy hiperactivo y soy de la guasa fácil. Intento sonreír el máximo que puedo, porque en el fondo la vida es eso. Es como una partida de cartas donde a veces perdemos el norte y al final la partida siempre acaba, porque siempre acabamos igual todos. Es más importante saberla jugar bien en lugar de hacerla durar.

Me saca una sonrisa una foto estúpida de mis hijos que me mandan durante la jornada laboral, una broma con mi equipo auxiliar o con un compañero… y fines de semana, cualquier cosa. En el fondo si no sonreímos a la vida malo, ¿verdad? Cualquier excusa es buena para sonreír y hay que hacerlo. En el fondo es importante sonreír en la vida, porque las cosas malas ya viene de por sí.

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